viernes, 20 de noviembre de 2015

Tres raras hermanas


No somos hermanas, pero como si lo fuéramos. ¿Somos raras? Puede ser.

Somos amigas, y somos raras. Si nos ves por la calle, no nos mirarías dos veces. No somos especiales.

No nos parecemos, aunque lo parezca. Si nos conoces, puedes pensar que estoy equivocada, pero eso es porque no estás mirando lo suficientemente cerca. No, no nos parecemos; nos complementamos.

No somos hermanas, pero somos amigas. Y dicen que los amigos son la familia que eliges. 

Somos raras, cada una a su manera. La clases de rareza que te gusta tener. La clase de rareza que te hace quien eres, que te diferencia de los demás. 

Es increíble como a veces te acostumbras tanto a tener a ciertas personas en tu vida, que te cuesta recordar cómo era antes de que aparecieran. Eso me pasa a mí. No porque antes no fuera feliz, si no porque con ellas lo soy aún más. Amigas como ellas son difíciles de encontrar. Nos conocimos en la universidad, misma carrera pero diferentes sueños. Diferentes visiones de futuro. Escribir, traducir, enseñar. Pero hasta entonces, recorremos el mismo camino.

Somos iguales y somos diferentes, y nos complementamos. Diferentes planes, mismos gustos. Diferentes gustos, mismas ideas. Diferentes ideas, mismas pasiones.

Diferentes pasiones.

Escribir, dibujar, hacer fotos.

No somos hermanas, pero como si lo fuéramos.